Reseña

  • Andrés Bello: La pasión por el orden
DOI: 10.5354/0717-8883.2003.3408

Resumen

Abstract

Jasikc A., Iván, Santiago, Editorial Universitaria, Imagen de Chile, 2001:323

Iván Jaksic Andrade es un chileno formado en la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile durante el gobierno militar, que posteriormente ha realizado una exitosa carrera académica en Estados Unidos. Tras haber obtenido maestría y doctorado en la Universidad Estatal de Nueva York con asiento en Buffalo, ha tenido la oportunidad de prestar servicios en diversas universidades del país del Norte. Hombre trabajador, ha aprovechado las muchas ventajas que un país poderoso puede ofrecer a los estudiosos en materia de becas y archivos. Fruto de sus desvelos ha sido esta interesante biografía de Andrés Bello que nos ofrece.

En un Congreso sobre Andrés Bello y el derecho que tuvo lugar en Santiago de Chile en 1981 con ocasión del bicentenario de su nacimiento, Agustín Squella Narducci dedicó un artículo a la “Proyección jurídica de las ideas de Bello sobre el orden y la libertad”[1], presagio de lo que sería el subtítulo del trabajo de Jaksic. Ahí el profesor de Valparaíso recordaba que, aunque no hubiese dedicado el maestro trabajos sistemáticos al tema, había desperdigado acá y acuyá sus cogitaciones al respecto. Hubo momentos álgidos en que debió pronunciarse sobre la tensión entre la libertad y el orden, como cuando se opuso con denuedo a la censura de los libros. Con todo, primó en él la idea –crucial para el momento que se vivía en su época en Hispanoamérica– del necesario predominio del orden sobre la libertad. Es esta concreción del pensamiento de Bello que sirve a Jaksic como hilo de Ariadna para adentrarse en los múltiples recovecos del complejo mundo del maestro.

Incitó al autor para su obra la cercanía que sintió respecto de Bello al constatar que ambos habían vivido largo tiempo en el extranjero, alejados de sus respectivas patrias. Esta simpatía, agregada a su curiosidad por saber más del personaje y su influjo en la constitución de una América independiente lo movieron a emprender la tarea de una nueva biografía. Trabajo arduo si se toma en consideración que las hay excelentes como la de Fernando Murillo Rubiera, Andrés Bello, historia de una vida y una obra (Caracas: La Casa de Bello, 1986), a mi juicio, una de las más logradas, que lleva nota preliminar del gran bellista que es Pedro Grases. Ello, sin dejar de nombrar la clásica de Miguel Luis Amunátegui, Vida de Don Andrés Bello (Santiago: Imprenta Pedro G. Ramírez, 1882), la de Rafael Caldera, editada en Barcelona por Vicens Vives[2], la de Pedro Lira Urquieta, Andrés Bello (México: Fondo de Cultura Económica, 1948), la de Pedro Grases, Algunos temas de Bello (Caracas: Monte Ávila, 1978), la de Emir Rodríguez Monegal, El otro Andrés Bello (Caracas: Monte Ávila, 1977), la sucinta pero substanciosa de Alamiro de Ávila Martel, Andrés Bello. Breve ensayo sobre su vida y su obra (Santiago: Ediciones de la Universidad de Chile, 1981)[3] y muchísimas monografías desperdigadas a través del mundo y el tiempo.

Pero se hacía necesaria una obra de recapitulación, que es la que ha emprendido Jaksic. Añadiendo a lo ya escrito sus propios hallazgos que, cual Sherlock Holmes, fue rastreando por innumerables sitios –Venezuela, Chile, España, Argentina y Estados Unidos–, ha logrado un Andrés Bello totalmente up to date, muy a propósito para darlo a conocer al mundo anglosajón[4]. Efectivamente, tal ha sido el intento de nuestro autor, quien primero ha mostrado sus resultados en inglés y luego en castellano. ¿Cómo estructuró su trabajo?

La obra se inicia con un Prefacio y un Prólogo. En éste, nos recuerda cómo, no obstante la importancia de la figura de Bello, su interpretación ha quedado un tanto cristalizada. Por lo mismo, se propone en esta obra: a) utilizar nuevas fuentes sobre el personaje; b) enfatizar los aspectos personales del mismo y c) subrayar el rol que le cupo en la construcción política y social de las naciones hispanoamericanas.

El primer capítulo está dedicado a la formación intelectual del maestro en el período indiano, en que hay dos personajes de gran trascendencia que conoció entonces: Simón Bolívar, con el que habría de viajar a Inglaterra, y Alexander von Humboldt. Este último dejaría en Bello un gusto por la ciencia, que lo acompañó durante toda su vida. Ello tiene enorme interés, pues nos muestra los orígenes ilustrados del venezolano, logrados gracias a la preocupación de los Borbones por la expansión de las luces en Indias. Es de recordar la admiración que Humboldt sintió por el gobierno español en América, que había logrado cosas que ningún país europeo se había atrevido a intentar. Por ejemplo, la vacunación masiva, obra en la que Bello intervino a través de la Junta Central de Vacuna. El alemán quedó sobrecogido por el nivel de adelanto de la intelectualidad indiana, al punto que obsequió una colección completa de El Mercurio Peruano al ilustrado Federico de Prusia. Jaksic pasa revista al proceso de Independencia y a la formación intelectual y política de Bello durante el período que precede a su partida a Inglaterra. Siguiendo la terminología tradicional entre los historiadores, utiliza la expresión colonias para referirse a los reinos de Indias, que jurídicamente no tenían una relación de dependencia respecto de Castilla, toda vez que constituían entidades políticas que lo único que tenían en común con ésta era la persona del rey. Sólo en la segunda mitad del siglo xviii algunos españoles empezaron a referirse a las Indias como colonias, fundamentalmente por la incontrarrestable influencia francesa que primaba en la época.

Llega a Londres en 1810, integrando una comisión; pero el cambio de las circunstancias políticas derivó en una asfixia económica que afectó su estancia. Su actividad intelectual y política no decayó a pesar de la adversa situación, abordando con empeño estudios de filología, que, anidados en la filosofía, ya habían empezado a preocuparle en Caracas y de que provendrían en definitiva la Gramática de la lengua castellana y la Filosofía del entendimiento. Aunque más que muchos otros biógrafos Jaksic denota interés por la etapa indiana de Bello, se echa en falta que se destaque la inserción de las raíces intelectuales del venezolano en la Ilustración que, venida de España, fue promovida en Indias. O sea, Bello no ha de ser visto como una flor exótica que haya nacido aislada en un desierto, sino que, para un cabal entendimiento de su desarrollo intelectual, ha de tomarse en cuenta el ambiente cultural, a veces muy rico, que solía existir entre las elites indianas. Sin duda esta riqueza inicial fue incrementada con el conocimiento de nuevas fuentes a que tuvo acceso en Londres; pero el momento inicial no ha de ser minusvalorado.

Fue durante el tiempo pasado en Londres que Bello pudo aquilatar el valer de Francisco de Miranda, cuya precipitada invasión de 1806 no sólo había constituido un rotundo fracaso, sino que había suscitado dudas acerca de la limpieza de las intenciones del Precursor. Bello, en cambio, tomó un claro partido respecto de aquél, con el cual ha de haber tenido muchos puntos de interés en común. No ha de olvidarse la inmensa cultura clásica de Miranda que habrá impactado al joven Bello. El regreso de aquél a Venezuela terminó en otro rotundo fracaso, cuyo epílogo fue su prisión en Cádiz,donde falleció en 1816. La relación Miranda-Bello es tratada muy velozmente, y en una perspectiva política, pudiendo haberse profundizado en la vinculación intelectual de ambos prohombres.

Puede considerarse bien lograda la descripción que el autor hace de la vida de los españoles e hispanoamericanos exiliados en Londres. La calidad de esta ciudad como centro diplomático, financiero y cultural resulta debidamente resaltada y, en particular, la importancia del curioso y, a la vez atractivo personaje, José María Blanco White. Bien delineados quedan los aspectos personales de la vida de Bello, altamente angustiosos tras sus matrimonios con Mary Anne Boyland y Elizabeth Dunn, que le proporcionaron un número de hijos difícilmente sustentables con los precarios medios de que disponía. Tras infructuosos intentos de pasar a Colombia o Argentina, la vinculación con Antonio José de Irisarri, primero, y Mariano Egaña, después, resultó salvadora para el venezolano. Llama la atención la negativa opinión que el autor se ha formado respecto de este último, de quien dice que “carecía de fineza” y al que tilda de “paranoico” (p. 114) y de “odioso temperamento” (p. 116). Ello no se condice con la fineza de carácter y el talento político y jurídico de que éste hizo gala en la historia de Chile. Jaksic documenta la poca simpatía que hubo en un comienzo entre Bello y Egaña, mas, sin explicación alguna manifiesta líneas más adelante que, tras el fracaso de la gestión de aquél como diplomático de Colombia, “el ministro chileno se había transformado en un verdadero admirador y amigo de Bello, quien a su vez sentía suficiente confianza con él como para manifestarle el deseo de dejar el cuerpo diplomático de Colombia” (p. 122).

Contratado el venezolano por el gobierno chileno, se inicia su vida en el sur de Sud América a que dedica los capítulos IV a VII. Los avatares de la presencia de Bello en nuestro país son mucho más conocidos, por lo que el aporte de nuestro autor podría decirse que es menor. Sin embargo, las pinceladas dedicadas a la vida personal del maestro son dignas de mención. La separación de su madre y la muerte de buena parte de sus hijos constituyeron una pesada cruz para el humanista, cuyos detalles nos muestra el autor con honda simpatía.

En resumen, nos hallamos ante una obra meritoria, de fácil y amena lectura, que contribuirá no poco al conocimiento masivo de la vida y obra de Bello. Fundada sobre una abundantísima bibliografía y en material archivístico de primera mano, aporta interesantes datos para el conocimiento de lo que podríamos llamar la “vida oculta” del maestro, esto es, sus años caraqueños y londinenses. La magnitud de la obra polifacética de Bello queda debidamente ilustrada, haciendo alarde el autor de una amplitud de conocimientos que le ha permitido mostrar con soltura los variados temas en que el maestro descollaba.

__________

1

En: Instituto de Chile, Homenaje a don Andrés Bello con motivo de la conmemoración del bicentenario de su nacimiento 1781-1981 (Santiago: Editorial Jurídica de Chile-Editorial Andrés Bello, 1982), pp. 363-376. volver

2

He manejado la 7ª edición: Andrés Bello (Barcelona: Ed. Vicens Vives, 1981). La primera es de 1935. volver

3

Ha tenido bastante difusión en inglés gracias a la traducción de Mabel Nettle de Couyoudjian, Andrés Bello, a short essay on his life and work ,Santiago:, Editorial Universitaria, 1981. volver

4

Andrés Bello: Scholarship and Nation-building in Nineteenth Century Latin America (Cambridge, U.K-New York: Cambridge University Press, Cambridge Latin American Studies, 2001). volver